Chica pintando manos en la pared
Comunicación, Chica pintando manos en la pared
Las manos, la huella que dejamos.
Foto: Emma Muñoz

 

La mano en la cueva: la primera huella que dio pie al inicio de todas las civilizaciones. 

Después comenzamos a pintar en paredes, a plasmar en imágenes todo lo que cotidiano o no, formaba parte de nuestro mundo, de nuestro entorno.

Continuamos danzando, creando rituales que, poco a poco, producían sonidos que interpretábamos y decodificábamos: nacía así la comunicación oral. 

Ya erguidos empezamos a buscar el suelo que comenzaría a llamarse hogar, hasta al fin encontrarlo: dejamos de ser nómadas y comenzamos a formar nuestros hogares vivos, hogares parlantes, ritos, tradiciones en base al clima, estaciones, relaciones o decisiones grupales.

Las tribus desencadenaron el aldeas que poco a poco fueron convirtiéndose en pueblos, condados, reinos… tierras con estructuras, reglas, códigos… Pero algo se mantenía vivo, seguíamos transmitiendo mensajes, seguíamos celebrando las estaciones y recibiendo información: seguíamos comunicando información viva.

Mensajeros a caballo, magos, llantos reprimidos, secretos de estado… todo nació de la mano en la cueva.

No hace falta que diga que con los años cada vez las pantallas empiezan a sustituir a las manos abrazándose, que lo humano se está despegando de nosotros para dar paso a lo digital y que las palabras y las miradas se comienzan a convertir en un mensaje indescifrable. 

 

 

¿Quieres que te cuente un secreto? La comunicación humana y la digital no son incompatibles, pero a veces tienen que rescatarse la una a la otra.

Como este post que lees ahora mismo. Utilizo las palabras que tecleo para recordarte que si tu voz se ha ido apagando, tu espalda encorbando y tus sonidos difuminando… recuperar tu versión más salvaje empieza a ser prioridad, porque si algo nos diferencia de cualquier otra especie es nuestra esencia humana y nuestra necesidad de compartir vivencias y contar historias y mensajes.

Y así nació Wild Tellers; del chamán, el guerrero, el mensajero, el político, el filósofo y el actor.

Todos ellos emocionan con el objetivo de llegar a ti.  Todos ellos viven el mensaje. Todos ellos parten de lo salvaje y lo humano.

 

 

Y tú, ¿a qué esperas para recuperar tu Wild Teller?

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